Suena
Wild Horses en el celular y mi cuerpo recuerda un viejo cassete de
Black Sabbat que terminaba el lado b con esos mismos caballos salvajes de los
Stones. Por el otro lado, la última canción era
Changes, con la voz adolorida de Ozzie.
Mi memoria hace un recorrido por el tiempo y me trae el recuerdo de un amor perdido. Entonces comprendo la atmósfera espesa de esta fría mañana.
Mi celular parece saberlo y continúa con What it takes y Angel, de Aerosmith. Vuelvo al presente y me siento un ex náufrago cuyo llanto le recuerda la zozobra.
You're the reason I live, you're the reason I die, repito con la canción, como un ensalmo, mientras trago la fresca saliva que llenaba mi boca.
La fria mañana se torna soleada y el ritmo acelerado del trabajo vuelve a sepultar la herida, un poco más sana y menos honda.